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Las estadísticas consolidadas hasta marzo de este año establecen que 1.941.601 personas cotizan en isapres abiertas y cerradas, con objeto de acceder a un seguro de salud individual o para sus familias. En este sentido, considerando que existen 1.449.085 personas que son cargas de algún cotizante, el total de beneficiarios de seguro de salud de isapres asciende a 3.390.686 personas.

Del total de personas que cotizan (vale decir, quienes pagan un seguro de salud individual o familiar), 1.236.216 son hombres. Así, los varones representan el 64% de los cotizantes de las isapres. En tanto, 705.385 son mujeres, las que representan un 36% del total de clientes.

PRECIOS POR GÉNERO

Ingresamos a la Biblioteca Digital de la Superintendencia de Salud para obtener cifras que dieran cuenta sobre las diferencias de precios existentes entre planes de salud contratados por hombres y mujeres. Encontramos un informe que, además de reportar diferencias por género, desglosa las diferencias por edad. Los números son reveladores.

Las mujeres de edad entre 35 y 39 años pagan una cotización promedio de $151.939 por un plan de salud de isapre. Sin embargo, los hombres de similar edad, pagan una cotización promedio de $108.503. En este sentido, en este tramo de edad, se aprecia que las mujeres pagan $43.435 más que los hombres por un plan de salud.

La situación no es muy distinta para personas cuya edad fluctúe entre 30 y 34 años. En este tramo, en promedio las mujeres pagan una cotización de $127.681, mientras que los hombres desembolsan mes a mes solo $85.985. Esto revela que, para el tramo 30-34 años, las mujeres pagan $41.696 más que los hombres.

Las diferencias entre hombres y mujeres se acotan para tramos de edad más jóvenes. Las mujeres de entre 20 y 24 años de edad pagan $22.689 más que los hombres del mismo tramo, mientras que el mayor pago que realiza el sexo femenino, de entre 25 a 29 años de edad, es de $28.141.

En total, en 7 de los 11 tramos de edad definidos por la Superintendencia, se revela que las mujeres pagan más que los hombres por un plan de isapre. De ello se desprende que, desde su nacimiento y hasta los 49 años de edad, las mujeres deben pagar más que los varones para contar con un plan de seguro de salud privado.

CUANDO LOS HOMBRES PAGAN MÁS

No siempre las mujeres pagan más que los varones. Las cifras nos revelan que a partir de tramos de edad que van desde los 50 a mayores de 65 años de edad, los hombres pagan cotizaciones promedio superiores que las mujeres.

Los hombres de entre 50 y 54 años de edad pagan $12.290 más que las mujeres, mientras que los varones de entre 55 y 59 años de edad pagan $19.111 más que las mujeres. La brecha aumenta cuando se trata de personas cuya edad fluctúa entre los 60 y 65 años. En este tramo, los hombres pagan $27.390 más que las mujeres.

Finalmente, las diferencias de precio alcanzan su máximo para personas mayores a los 65 años de edad. En este grupo, se revela que los hombres pagan $51.281 más que las mujeres.

EL PRECIO DE LA VEJEZ

Para finalizar, las estadísticas obtenidas de la Superintendencia de Salud señalan que los planes de salud se encarecen a medida que las personas crecen y envejecen, tanto para hombres como mujeres. No obstante, el mayor encarecimiento lo enfrentan los varones.

Un cotizante hombre paga $40.297 promedio por un plan de salud a los 18 años. Sin embargo, un abuelito con 65 años o más debe pagar $198.091 para seguir gozando de coberturas de salud. En palabras simples, los ancianos varones pagan $157.794 más que los varones jóvenes. Concretamente, casi 5 veces más.

En tanto, una cotizante mujer de 18 años paga $42.437 promedio por un plan de salud. Lamentablemente, una abuelita con 65 años o más debe pagar $146.811 por un seguro de salud de isapre. Esto revela que las ancianas pagan $104.374 más que los mujeres jóvenes. Poco más del triple que en juventud. 

REFLEXIÓN 

La realidad que nos presentan las cifras expuestas nos invitan a establecer lógicas y cuestionables teorías.

El hecho de que las mujeres, desde su nacimiento hasta los 49 años, paguen más que los hombres por un plan de isapre, sugiere que las compañías castigan el embarazo. Resulta llamativo que los varones comiencen a pagar más que las mujeres a partir de los 50 años de edad, donde se presume que las mujeres ya alcanzaron la menopausia. A primera vista, pareciera ser que las isapres ya no ven “riesgo de embarazo”, por lo que a partir de esta edad las mujeres pueden obtener planes de salud a menores precios que los hombres. Dada esta situación, quizás lo correcto es que los varones también paguen en sus planes, coberturas asociadas a parto, pues da la sensación de que los costos asociados al nacimiento de personas los enfrenta totalmente la mujer.

Por otro lado, los números son categóricos al mostrar que envejecer tiene un precio. Lamentablemente, la cotización promedio que pagan adultos mayores (tanto varones como mujeres) exceden a la pensión de vejez promedio (jubilación) del sistema AFP. Esto sugiere que las isapres fijan precios inalcanzables hacia los adultos mayores, con objeto de que ellos no tengan más opción que ingresar a Fonasa, donde pagarán una cifra diametralmente inferior: el 7% de su jubilación o, inclusive, nada (exentos de pago).

Así, aparentemente las isapres se reservan total derecho de admisión. Si bien la legislación los obliga a no poder rechazar a personas en función de su género o edad, parecieran terminar encontrando una vía para lograr hacerlo y que no signifique quebrantar la ley: cobrar precios inalcanzables, que obliguen a tocar las puertas de Fonasa.

Como sociedad, muchas preguntas y deber de debate. Hoy en día, isapres cobran y brindan seguro por salud individual y presente. Quizás, lo correcto, sea que cobren y brinden seguro por salud familiar y también futura.