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Durante septiembre de 2017, el Fondo Nacional de Salud, más conocido como Fonasa, realizó un estudio que arrojó reveladoras y polémicas conclusiones. A partir del análisis de 1 millón de afiliados a isapres, la institución reveló que la mitad de los hombres y mujeres podrían obtener similares beneficios y coberturas a menor precio que el que actualmente pagan. En concreto, la organización estatal sugiere que, si las personas se cambian a Fonasa y contratan paralelamente un seguro complementario adicional, lograrían recibir un seguro de salud similar al que pagan en isapres.

¿La diferencia? Pagarían menos.

PARA ENTENDER: EL SISTEMA DE SALUD EN CHILE

Actualmente, los trabajadores que poseen un contrato laboral están obligados a cotizar un 7% de sus salarios por concepto de seguro de salud. En ese sentido, el Estado busca obligar a que cada familia destine fondos para acceder a prestaciones de salud, ya sean visitas a médicos, hospitalizaciones y/o cirugías.

El Estado de Chile ofrece un seguro público a través del Fondo Nacional de Salud, más conocido como Fonasa. Esta entidad se financia a partir del 7% de todos los afiliados que decidan participar de este fondo, al tiempo que reciben un financiamiento fiscal adicional. Con estos recursos, Fonasa ayuda a pagar la visita a un médico en convenio o una hospitalización, entre otras prestaciones. En ese sentido, si un pediatra cobra $30.000 por su consulta médica, Fonasa puede que aporte $15.000 para que así, el afiliado solo pague $15.000.

No obstante, el Estado permite que las personas puedan elegir seguros privados de salud, ofrecidos por isapres. Estas compañías poseen la libertad de ofrecer coberturas y beneficios distintos a los que ofrece Fonasa, al tiempo que pueden cobrar más de un 7% de los salarios. En ese sentido, si un trabajador elige afiliarse a una isapre, el 7% de descuento salarial se traspasará a la isapre y el trabajador deberá pagar el monto adicional que corresponda al plan convenido y pactado con la empresa.

¿DISCRIMINACIÓN?

La legislación chilena permite que las isapres fijen precios y planes distintos entre sí, en función del perfil de riesgo del potencial cliente y sus cargas familiares. En ese sentido, las compañías calculan la probabilidad de que un afiliado, o alguna de sus cargas, requiera prestaciones médicas, lo que significaría que la empresa debe contribuir a pagar dichas atenciones. Así, las isapres tienden a cobrar mayores precios (por mismas coberturas y beneficios) a ancianos y mujeres, amparados en la suposición de que estas personas requieren, con más frecuencia, prestaciones médicas. En su estudio, Fonasa va más allá y sostiene que hay personas que no pueden acceder a planes de isapres, por ser individuos “muy riesgosos” para estas compañías. Dicho documento, y diversas voces, no han escatimado en tildar esto como discriminación por género y edad.

MALA CALIDAD

A diferencia de las isapres, Fonasa ofrece un plan único de coberturas y beneficios. Adicionalmente, el seguro de salud estatal no cobra tarifas adicionales por cada carga familiar o por Plan Auge, como si ocurre con las isapres. Finalmente, Fonasa no fija un precio superior al 7% de los salarios, no importando el sexo o edad del afiliado, ni el de su familia.

Las principales coberturas y beneficios de Fonasa se focalizan en instituciones de salud públicas y estatales. Para prestaciones médicas en recintos de baja y mediana complejidad, las coberturas de Fonasa oscilan entre el 100% (gratuidad total) y el 80% de los costos asociados. Para el caso de recintos estatales de alta complejidad, la bonificación va desde el 100% hasta un 35% de los costos.

Lamentablemente, las coberturas y beneficios de Fonasa son menores para profesionales e instituciones de salud privadas. Salvo excepciones, cuando se trata de médicos particulares y/o clínicas u hospitales universitarios, Fonasa cubre el 50% de los costos asociados a prestaciones. Con todo, existe un amplio número de profesionales e instituciones que no atienden a beneficiarios de Fonasa, por lo que el abanico de opciones se reduce. En ese sentido, a Fonasa se le critica que no contribuya mucho a financiar prestaciones médicas de mayor calidad que las brindadas por los establecimientos estatales.

SEGUROS COMPLEMENTARIOS

Los afiliados a Fonasa o isapres pueden optar a contratar un seguro complementario de salud, los que habitualmente son ofrecidos por entidades financieras. En general, estos seguros prometen costear parte o el total del dinero que no bonificó Fonasa o una isapre.

Actualmente se comercializan seguros individuales y colectivos. Estos últimos pueden ser contratados por empleadores, sindicatos o grupos negociadores. En ellos, se otorgan beneficios a un grupo de personas, los que reúnen cuotas iguales e individuales para pagar el plan colectivo. No obstante, a diferencia de Fonasa e isapres, las entidades financieras pueden terminar unilateralmente los contratos. 

EL ESTUDIO DE FONASA

El análisis de Fonasa se centró en analizar a 1.023.719 personas, entre 20 y 69 años de edad, que a diciembre de 2015 figuraban como afiliados a isapres.

La entidad estatal sugiere que en todos los rangos de edad analizados, las personas pagan más en isapre que lo que pagarían estando en Fonasa y cubiertos por un seguro complementario colectivo. A nivel global, el documento plantea que el 53% de las mujeres analizadas pagaría menos por mismos beneficios si se cambia de isapre hacia Fonasa y se une a un seguro colectivo adicional. En el caso de hombres, misma estrategia beneficiaría al 50% de los analizados.

Finalmente, la conclusión más polémica. El informe elaborado por Fonasa establece que el 71% de las mujeres, consideradas en edad fértil, pagaría menos estando en Fonasa y un seguro colectivo, gozando de similares coberturas y beneficios que hoy les brindan las isapres. “Esto muestra claramente la discriminación de las Isapres hacia las mujeres en edad fértil“, sentencia el documento

REPAROS

El estudio conducido por Fonasa es susceptible a más de un reparo. En primer lugar, el análisis no considera al total de la población afiliada, por lo que la inferencia de las conclusiones emanadas por el estudio queda sujeto al grado de significancia estadística y margen de error de la muestra elegida, encuestada y analizada.

En segundo lugar, el estudio considera mínimas dificultades para poder afiliarse a un seguro complementario colectivo, cuando en la práctica esta opción solo estará disponible por voluntad del empleador o múltiples colegas. Adicionalmente, de este mismo punto, resulta importante recordar que las entidades financieras se reservan el derecho de elegir a quienes ofrece seguros, en adición al derecho a terminar unilateralmente los contratos.

Finalmente, el estudio se centra en comparar precios bajo similares prestaciones. Sin embargo, no considera el hecho de que existan prestadores que no mantienen convenio con Fonasa, pero sí con isapres. A modo de analogía, esto sería como poseer un plan de telefonía móvil con internet ilimitado, pero con escasa señal o cobertura de red.

REFLEXIÓN

En ningún caso los reparos expuestos echan por la borda las conclusiones que sugiere el estudio de Fonasa. Por el contrario, desafían a lo que nos invita este documento: cotizar y comparar. En ese sentido, el llamado es a que cada persona analice, estudie y decida, que alternativa disponible resulta más beneficiosa para su familia.

De paso, la realización de este trabajo resulta útil para reflexionar sobre las deudas y desafíos que posee el sistema de salud en Chile. Aspectos como la supuesta discriminación por sexo y edad, así como la mala calidad de las coberturas, debieran marcar la ruta de empresas y el Estado.