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Canal 13 atraviesa serios problemas. Esta semana, la estación propiedad del Grupo Luksic sinceró sus alarmantes estados financieros. La contabilidad de la empresa señala que, en 2017, la ex señal de la Universidad Católica sufrió las pérdidas más grandes de su historia: $26.470 millones. Con este resultado, el canal cuadriplicó las mermas generadas en 2016 y acumula 4 años consecutivos de números rojos.

La crisis que azota al canal del Grupo Luksic pareciera que se cobrará centenares de víctimas. Y es que, a mediados de 2017, la administración ordenó un importante número de despidos. Tras las nuevas cifras, son más de 300 funcionarios los que temen perder su trabajo. Al respecto, se han iniciado protestas y manifestaciones en contra de los planes de la gerencia, a tal punto que el miércoles 25 de abril de 2018, la emisión del matinal “Bienvenidos” debió recurrir abruptamente a una larga pausa comercial, tras los enormes vítores que se realizaban a esa hora a las afueras de la estación televisiva.

¿Por qué Canal 13 está en serios aprietos? ¿Qué pasará con la estación? ¿Es el fin de la TV chilena? Preguntas a las que intentamos dar respuesta con la siguiente columna.

EL NEGOCIO DE LA TV

La televisión abierta es un negocio de publicidad, el que sustenta en la emisión de contenido para lograr obtener la atención del público. Dado que las personas no pagan por seguir las transmisiones del canal, los contenidos emitidos son interrumpidos por pausas comerciales, bloques en que se da espacio a la publicidad de múltiples empresas, las que pagan por aparecer. Adicionalmente, los animadores de un programa pueden realizar menciones breves a determinadas empresas y/o productos, mientras se desarrollan sus shows. Es de esta manera como los canales de televisión buscan ganar dinero.

El negocio de la televisión creció aceleradamente, a medida que las familias accedían a lo que, alguna vez, fue un bien de lujo: el televisor. Universidades y el Estado comenzaron a transmitir contenido las 24 horas del día, logrando captar la atención de multitudes, a partir de la emisión de teleseries, programas propios, noticiarios, películas, dibujos animados, entre otros. Así, la televisión se convirtió en uno de los principales medios de información, educación y entretención, posicionándose como sustituto victorioso del deporte al aire libre, el cine, la radio y otros pasatiempos. De esta manera, por muchos años las empresas vieron en esto una vía valiosa para promocionar sus productos.    

RAZONES DEL ECLIPSE

Así como la tecnología permitió el nacimiento de la televisión, esta también explica su caída. La masificación del servicio de televisión por cable y digital, introdujo la posibilidad de pagar por acceder a centenares de canales internacionales. Así, la industria nacional ya no competía solo con sus pares en Chile, sino con magnánimas compañías extranjeras que emitían contenido de mayor factura y, en algunos casos, sin cortes comerciales.    

A lo anterior, se sumó la irrupción de internet, circunstancia que puso en jaque a la industria mundial. En un principio, internet no lograba ser un sustituto cercano a la televisión, toda vez que las páginas webs ofrecían, mayormente, textos y lectura. Sin embargo, el aumento de las velocidades de navegación, la creación de dispositivos móviles (notebooks y celulares), la creación de Youtube, Netflix y otras plataformas, permitió la masiva emisión de contenido audiovisual on-demand“: la gente puede elegir que ver, cuando y donde verlo.

Finalmente, la masificación de redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram, supuso una bomba de tiempo para la televisión. Y es que, con la existencia de estas páginas y aplicaciones, el televisor ya no era el único dispositivo que concitaba la atención del público. Dado esto, la televisión ya no era la única plataforma atractiva para promocionar productos. Así, los canales vieron que gran parte de sus ingresos hoy es dinero que las compañías prefieren pagar a las redes sociales. 

LA INDUSTRIA NACIONAL

Durante 2017, los principales canales de televisión en Chile acumularon pérdidas por US$ 25,8 millones, un 26% más que los números rojos cosechados por la industria en 2016. Con esto, las estaciones totalizan 5 años consecutivos de resultados negativos.

A pesar de la tendencia general, Mega fue el único canal capaz de cosechar utilidades durante 2017. Sin embargo, estas ganancias fueron la mitad de las logradas por la estación en 2016. Con todo, el canal de los dueños de Falabella, es la única estación rentable de la industria. 

Al margen de los magros resultados, TVN y Chilevisión lograron reducir sus pérdidas en 2017, evitando así, lo que pudo haber sido una debacle mayor. Dicho panorama contrasta con el serio presente que vive Canal 13.

COMPRA DE CONTENIDO

En lo concreto, Canal 13 anunció que estaban siendo asesorados por Grupo Secuoya, un importante holding español dedicado a la producción de contenido audiovisual y a la asesoría a empresas abocadas a este negocio. Los trabajadores del 13 han resistido el acuerdo, pues sostienen que la asesoría es una cortina de humo para ocultar los verdaderos planes de la gerencia y los españoles. Y es que, el secreto a voces sugiere que Canal 13 desea despedir gran parte de su personal y encargar la realización de programas, teleseries y otros, a los españoles. En palabras simples: dejar de cocinar y comprar comida preparada.  

En un ambiente marcado por las pérdidas, los canales de televisión han girado hacia la emisión de teleseries internacionales (turcas, y las siempre presentes mexicanas y brasileñas), la versión chilena de programas extranjeros (MasterChef, The Voice y otros) o los infalibles: películas como Titanic, la emisión de Los Simpsons, entre otros.  

¿Dará resultado la estrategia de Canal 13? Solo el tiempo lo dirá.