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El 13 de junio de 2013 el Estado Plurinacional de Bolivia inició los trámites para presentar una demanda en contra del Estado de Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Este organismo constituye el principal tribunal de justicia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y se localiza en La Haya, Países Bajos. Casi un año después del inicio de gestiones, el 15 de abril de 2014 el país altiplánico presentó una memoria, documento que daba inicio oficial a la demanda.

A través de la acción judicial, Bolivia solicita que la Corte Internacional obligue a Chile a negociar una salida soberana al Océano Pacifico. La demanda boliviana resulta inusual para la Corte, pues normalmente, a la instancia internacional, acuden países a reclamar territorios o límites concretos. Tal fue el caso de Perú, quien acudió a esta institución buscando trazar un específico y nuevo limite marítimo con Chile. Sin embargo, en este caso puntual, Bolivia no busca territorios o costas específicas, sino que la Corte simplemente obligue a Chile a negociar una salida soberana al mar. Algo que, para Bolivia, resulta la reivindicación de una deuda histórica. 

LA HISTORIA

Guerra del Pacífico.

Los desencuentros y conflictos bélicos entre Chile y Bolivia se remontan a 160 años atrás. Sin embargo, la Guerra del Pacífico fue la que ocasionó los mayores perjuicios para el país gobernado por Evo Morales.

En 1878, el entonces Presidente de Bolivia, Hilarión Daza, ordenó a la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta (empresa chilena-británica) a pagar un impuesto de 10 centavos por cada quintal de nitrato exportado por esta. Y es que, en ese momento, lo que hoy conocemos como la Región de Antofagasta era territorio boliviano, por lo que el Estado boliviano reclamaba impuestos por las exportaciones de mineral que realizaban chilenos desde sus tierras.

La compañía chilena-británica se negó a pagar el impuesto. La empresa alegó que Bolivia no estaba respetando un tratado firmado previamente en 1874, el que prometía no fijar nuevos tributos que los establecidos en ese acuerdo. Así, ante la rebeldía de la empresa chilena, el Estado boliviano amenazó con rematarla. El día fijado para el remate de los bienes de la compañía, dos grupos del Ejercito de Chile desembarcaron en el puerto de Antofagasta, realizando una ocupación militar de la zona.

Tras una serie de conflictos, en 1879 el Presidente de Chile, Anibal Pinto, declaró oficialmente la guerra a Perú y Bolivia, dando inicio oficial a la Guerra del Pacífico, o también llamada “Guerra del Guano y el Salitre“. El conflicto fue siempre con Bolivia. Sin embargo, estos últimos mantenían un acuerdo secreto con Perú, el que ordenaba que ambos se apoyarían ante la ocurrencia de un conflicto bélico. Así, nuestro país entró en guerra con ambas naciones.

Declarada la guerra, en 1880 Chile derrotó a ambas fuerzas en la Batalla de Tacna. Dicha cruzada marcaría la retirada de Bolivia, quien fue sobrepasada ampliamente por las fuerzas militares de nuestro país. El conflicto seguiría con Perú. Sin embargo, pocos meses después, Chile se impondría frente a las fuerzas peruanas en Arica, Chorrillos y Miraflores, lo que finamente condujo al Ejercito de Chile a ocupar la ciudad de Lima (capital de Perú) en enero de 1881. Si bien con estas victorias se había prácticamente derrotado a ambos países, los remanentes del ejercito peruano se enfrentaron a chilenos en guerrillas, asaltos y otros, durante 2 años más.

Fronteras de Chile, Perú y Bolivia previa Guerra del Pacífico.

Fue en 1883 que, finalmente, Perú firmó con Chile el Tratado de Paz y Amistad de Ancón. En este acuerdo, Perú cedió a Chile los territorios del Departamento de Tarapacá y las provincias de Arica y Tacna durante 10 años. El acuerdo estipulaba que, transcurrido el plazo y a través de un plebiscito, la gente decidiría si estas zonas volvían a Perú o se quedarían como parte del territorio chileno. Estos plebiscitos nunca se llevaron a cabo. No fue hasta 1929 que, con mediación de Estados Unidos, se firmó el Tratado de Lima, el que estipuló que gran parte de la provincia de Tacna volvería a ser parte del Perú y la provincia de Arica sería definitivamente territorio chileno.

Por el lado de Bolivia, esta nación firmó un pacto de tregua indefinido con Chile en 1884. Sin embargo, no sería hasta 1904 que se firmaría el Tratado de Paz y Amistad, en el que Bolivia se comprometió a ceder a nuestro país el territorio de la Región de Antofagasta. Así, con este acuerdo, Bolivia perdió 400 kilómetros de costa marítima, los que representaban su única salida soberana al mar. Como forma de aminorar la profunda pérdida y mantener la paz, Chile se comprometió a permitir perpetuamente el libre transito de comercio boliviano por sus fronteras y costas, además de construir un ferrocarril que conectara Arica con La Paz.

LA INCOMPETENCIA

Foto: ABI / Agencia Uno.

Transcurridos más de 114 años, hoy Bolivia busca recuperar parte de lo que, alguna vez, constituía su única y valiosa salida al mar. Así, el país altiplánico demanda a Chile en cortes internacionales, tras fustigados intentos por lograr una solución conversando directamente con nuestro país.

En un principio, la reacción del Estado de Chile a la demanda fue la de apelar a la incompetencia, buscando que la Corte se declarara no apta para dirimir la obligatoriedad de negociar. En palabras simples, nuestro país apuntó a que la Corte reflexionara que no tenía la facultad de obligarnos a negociar soberanía. Sin embargo, en 2015, La Haya concluyó que ningún acuerdo mantenido entre ambas naciones se refiere a la existencia o no de obligatoriedad a negociar una salida soberana, por lo que la Corte tiene facultades para dilucidar eso que no está estipulado en los acuerdos. Así, la Corte se declaró competente para pronunciarse sobre la demanda boliviana.  

EL GAS NATURAL

Fuente: Diario La República, Ecuador.

Naturalmente, la opinión pública considera que las aspiraciones bolivianas sólo se sustentan en aspectos sociales, políticos y culturales. En ese sentido, imaginan que los bolivianos están deseosos de recuperar soberanía marítima motivados por el romántico anhelo de brindar playas a sus ciudadanos. No obstante, la historia nos enseña que casi todo conflicto bélico y disputa territorial obedece a una razón mucho más práctica: la economía.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Bolivia, entre enero y noviembre de 2017 el valor de las exportaciones del país vecino ascendió a US$ 7.281 millones. De este total, el principal producto vendido al extranjero corresponde a Gas Natural. En particular, el envío al exterior de este combustible totalizó US$ 2.350 millones, lo que representa un 32% de las exportaciones totales del país. Más atrás quedan los US$ 1231 millones de la venta de Estaño y los US$ 921 millones de la venta de Oro, los productos que le siguen al Gas Natural como los más importantes del país gobernado por Evo Morales.

Bolivia ocupa el puesto nº 29 a nivel mundial en cuanto a reservas probadas de Gas Natural. El mercado del “combustible del futuro” lo lidera Rusia, Irán y Qatar, quienes en conjunto poseen la mitad del gas mundial. En cuanto al continente, Bolivia se ubica tras Venezuela, Brasil, Perú y Argentina. Sin embargo, Bolivia es el país de Sudamérica más producción y exportaciones realiza. Esto lo posiciona en el puesto 18º a nivel mundial, desplazando a todos sus vecinos. Así, si bien no es el país que tiene más gas, es la nación de América del Sur que más produce y exporta.

Actualmente, la totalidad del Gas Natural que exporta Bolivia se realiza por la vía de ductos. En palabras simples, a través de tuberíasTodos los envíos se realizan a 2 países: Brasil y Argentina. El país altiplánico, al no poseer salida al mar, no es capaz de atender mercados más atractivos, como Estados Unidos, la Unión Europea o Asia-Pacifico, quienes demandan mucho más Gas Natural que sus actuales clientes.

GASODUCTO AL PACIFICO

Ejemplo de Gasoducto.

Bolivia desea una salida soberana al Océano Pacífico para construir un gasoducto. Esta instalación permitirá aumentar ostensiblemente las exportaciones de su principal riqueza, toda vez que podrán atender a países como China, Japón, Estados Unidos, Rusia, Medio Oriente y/o la Unión Europea.

Las aspiraciones bolivianas no son triviales. El valor de la actividad económica del país asciende a US$ 7.190 por habitante, casi un cuarto del valor que registra Chile: US$ 24.710. Estas cifras nos revelan que Bolivia es un país altamente pobre, pero propietario de riquezas que podrían mejorar sustancialmente la realidad de su población. Así, una salida soberana al Océano Pacífico se plantea para Bolivia como una oportunidad de lograr mayor bienestar. 

REFLEXIONES

Fuente: Aldhea.org

Bolivia no quiere tener socios en el negocio del Gas Natural. Y es que, negociando, pudiera ser factible construir un gasoducto en suelo chileno. No obstante, bajo esta opción, siempre dependerían de Chile, por lo que nuestro país estaría en una posición privilegiada para capturar gran parte del valor que se genere por las exportaciones del hidrocarburo. Por otro lado, por el historial de conflictos bélicos, puede que Chile no esté dispuesto a contribuir a que Bolivia experimente desarrollo económico. Y es que, con dinero se compran armas, unas que nuevamente se pueden levantar en contra de nuestro país para reclamar territorios perdidos.

Este mes La Haya conoció los alegatos finales de ambos países. A finales de 2018 o principios de 2019, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) debiera esgrimir un fallo y sentenciar si Chile tiene o no la obligación de negociar una salida soberana al mar con Bolivia. Expertos internacionales han señalado que Chile no necesariamente está obligado a acatar el fallo. En ese sentido, no es que perderemos territorio, ni mar, automáticamente. No obstante, los mismos expertos revelan que lo que decida la Corte marcará un precedente histórico y definirán el futuro de unas pretensiones que están lejos de cesar.